domingo, 4 de marzo de 2012

Peor Imposible

 

Cándida Martínez, Mar Moreno, De la Chica... La deriva educativa andaluza de los últimos años no tiene calificativo.

El 3 de agosto de 2006 se publica la Orden de Planes y Proyectos Educativos. Un enorme disparate que se vendía como punta de lanza de la gestión de la Consejería por la mejora de la calidad de la enseñanza. Disparate, digo, porque siendo esta calidad un derecho universal del alumnado, solo se concedía ese derecho en competencia directa con otros centros. Dos años después de su entrada en vigor, precipitada e inopinadamente, la propia CEJA derogaba la Orden haciendo la siguiente confesión:
La implantación paulatina de estos planes y programas en los centros docentes que aún no disponen de ellos, y a los que tienen derecho la totalidad de los alumnos y alumnas andaluzas, debe obedecer en el futuro más a un proceso de planificación estructurado que a su aprobación en procesos de concurrencia competitiva entre los propios centros docentes, mediante la participación en una convocatoria específica, tal como la regulada en la Orden de la Consejería de Educación de 21 de julio de 2006. 
Patinazo.

¿Y qué se puede decir del Programa de Calidad y Mejora de los rendimientos escolares (BOJA de 29-02-2008) que no haya dicho la sentencia judicial que lo echaba por tierra? Pues sí, aún se puede decir más. Una de las objeciones argumentadas por el demandante era que la calidad de la Educación es un derecho universal por lo que un Programa que apunta hacia esa calidad no se puede hacer depender de la aprobación de nadie; Claustro antes y Consejo Escolar ahora en la reciente versión remozada de aquel engendro.

El tribunal vio esa argumentación con buenos ojos pero la desestimó porque juzgó improcedente que un sindicato se erigiera en representante de los intereses del alumnado. No obstante, queda claramente entreabierta la puerta a un nuevo proceso contra la nueva versión del Programa apoyados en criterios similares a aquel por el que la propia CEJA derogaba la Orden de Planes y Proyectos Educativos de 2006.

Otro Gran Patinazo con perspectivas de uno nuevo e inminente.

La percepción de trienios por los interinos fue un error garrafal de toda la función pública española. Sin embargo, la CEJA, lejos de subsanarlo de oficio en 2002 --margen que se daba a los países miembros para la adaptación de su normativa desde la sentencia de 1999--, mantuvo su empecinamiento hasta abril de 2007. La reclamación de los años no percibidos tuvo que llegar a tribunales y por fin la Consejería se allanó. Si os llega a casa una notificación bancaria con un ingreso desde el Banco Español de Crédito --creo recordar-- y a destiempo, ya sabéis de qué se trata. El importe variará en función de lo que os adeuden.

Patinazo

El tiempo de interino a computar en la baremación del concurso de traslados ha sido otro bien sonado resbalón. No se trata aquí de decantarse por beneficiados o perjudicados sino de apostar por el imperio de la ley. El criterio de la más alta instancia judicial europea sentencia que no hay razón para no computar el tiempo de servicio como interino a efectos de promoción interna. No resulta procedente hacer distingos entre funcionarios autonómicos y nacionales o entre distintos sectores de la Administración Pública, porque ambos ámbitos están subordinados a la normativa europea; ni es pertinente subrayar las diferencias --que las hay-- entre promoción interna y concurso de traslados, porque el espíritu del dictamen europeo es claro y viene a coincidir con el que fundamentó el reconocimiento del derecho a la percepción de trienios a los interinos: es improcedente cualquier diferenciación de trato que no derive de y se justifique por la condición temporal de estos en su relación con la Administración Pública. Y por ello, tanto la no percepción de trienios como la no baremación del tiempo de servicio como interino en concurso de traslados son un exceso. Tanto es así que todos los sindicatos reconocen abiertamente que en la próxima convocatoria de concurso de traslados el baremo considerará el tiempo de servicio ejercido en calidad de funcionario de empleo interino. 

Patinazo y obcecación.

El Decreto 302 ha sido otra bonita guinda. Anteayer se conocía la noticia de que el juzgado número 9 de lo contencioso administrativo de Sevilla había ordenado la suspensión cautelar de las bolsas de docentes interinos del cuerpo de maestros, baremadas según el decreto 302. Prosperará la demanda, no cabe duda. Lo único opinable, por incierto, es cuál será la solución que se le antoje darle a la CEJA y cuál será el pelaje político de quienes le pongan el cascabel al gato.

Y eso ya no es un patinazo, es el colmo del despropósito. Entre esto, eso, aquello y lo de más allá, la inseguridad jurídica de todo el profesorado andaluz es alarmante.

Se entenderá que, con este dantesco panorama, la última preocupación de la CEJA fuera la de mirar por el bienestar del profesorado andaluz haciendo un mínimo esfuerzo por copiar las buenas prácticas en la gestión de recursos humanos que otras comunidades autónomas llevan aplicando desde hace tanto tiempo en los concursos de traslados de su personal docente.

En el pecado va la penitencia. El problema es que aquí los pecadores son ellos pero los penitentes siempre somos nosotros. ¿Por qué diablos les daría por la política en vez de darles por la música?