miércoles, 29 de enero de 2014

Sindicatos SÍ, éstos NO



La crisis se está llevando por delante no sólo vidas y haciendas, se nos ha llevado ya todas las certezas, todas las creencias y la fe depositada en las instituciones. Tanto si esta insoportable dosis de descrédito está medida y bien planificada como si no, la última certeza que resistirá incólume este embate es la de que hemos sido víctimas de un hondo engaño.

Abrumados por una gigantesca estafa que sobrepasa órdenes y ámbitos, por escasa que estimemos, a estas alturas, nuestra capacidad de asombro, aún menor se nos antoja la ética de unos aparatos que dicen representarnos en nombre de un pretendido interés general que, con demasiada frecuencia, no tarda en revelarse mezquino o partidista.

Uno de los últimos chascos nos llegó de la mano de El Mundo. Estas Saturnales, el diario sofocaba inmisericordemente el último rescoldo de ilusión que nos pudiera quedar, al publicar, a los cuatro vientos, oh mundo cruel, que los reyes magos son... ¡los sindicalistas!

¡Ética, rediós! ¡Moralidad!

UGT, en plena crisis económica, habría destinado dinero de subvenciones de la Junta de Andalucía a desperdigar, a voleo, más de una tonelada de caramelos, pelotas antiestrés y manoplas de cocina, por las calles de Sevilla, en la cabalgata de 2009, en concepto de "promoción de prevención de riesgos (laborales) entre menores" y de "acción sindical hacia el medio ambiente". Parece guasa, pero maldita la gracia.

En 2010, recordémoslo, los docentes tuvimos que soportar, de estas mismas siglas, una solitaria, bochornosa y numantina defensa del Decreto 302, al alimón con la Consejería, a pesar de la flagrante inconstitucionalidad en que incurría la norma en cuanto a la forma de provisión de puestos de trabajo interinos, posicionamiento del que el dúo sólo descabalgó, viéndole las orejas al lobo, cuando no el resto de sindicatos sino un colectivo de interinos agraviados recurrió a la vía judicial.



Conclusión del que suscribe, con la que coincidirán no pocos compañeros y compañeras de la tiza: UGT aún no ha roto su cordón umbilical con el PSOE. Rescatemos de la memoria colectiva el hecho de que la afiliación a UGT fue obligatoria para todo militante sociata hasta 1990, fecha de una ruptura que no parece que fuera más allá de lo aparente, visto el desfile que se traen algunos de ellos, a punta de Lanzas, por los juzgados sevillanos, de la mano de lo más ilustre de la facción socialista andaluza.


CCOO les va a la zaga. Sirva lo de arriba como introducción y ejemplo de la similar moralidad --por escasa-- con la que esta otra formación se ha empeñado, estas pasadas navidades, en hacerle el relevo a los ugetistas en el mayestático reparto, obsequiándonos a todos los docentes provisionales andaluces con un caramelo envenenado (*): el fraudulento auspicio de la causa de Otro Concurso Es Posible. Para ello, han usado nuestro nombre asociativo, con total desahogo. Y no sólo no nos han preguntado qué nos parece sino que cualquiera podrá imaginarse qué nos puede parecer que desvirtúen nuestra iniciativa, al entorilar arteramente a quienes apoyamos el concursillo para firmar, al mismo tiempo, el traicionero disparate que sostuvieron en la mesa de negociación, al alimón con otros sindicatos. A saber, la elección de CUATRO provincias para la obtención del primer destino definitivo cuando éste sea forzoso; CUATRO, cuando ni por solamente una provincia tendríamos completamente asegurada la conciliación laboral y familiar. Esta no es la forma, CCOO. Y eso no es lo que está implantado en las dos Castillas.

(*) Añadimos la prueba de lo que decimos, por si fallara el enlace anterior.

Para CCOO y demás secuaces de la mesa sectorial, conciliación laboral y familiar significa obtener lo que nadie quiere en tres provincias más la propia. Esto es, que un onubense obtenga destino DEFINITIVO en la Sierra Norte de Sevilla; o que a un cordobés se le endose la Sierra de Cazorla; mandar al gaditano a la Sierra de Aracena; o a la Serranía de Ronda al almeriense. La mofa es kilométrica. Y mientras nuestra propuesta y la grotesca caricatura de CCOO siguen siendo un posible, todos y cada uno de los compañeros provisionales castellanos, como viene ocurriendo desde hasta hace once años, tienen la completa seguridad de que serán definitivos sólo en su provincia, con solamente pedirlo, cuando encarte y que mientras no sea así seguirán como provisionales, sin destino definitivo. Esta es la realidad más allá de Despeñaperros. La comparación es sangrante.

Pero volviendo a la sesgada "campaña" de CCOO, si enojarse es pagar en uno mismo la falta de los demás, ni nos tomaremos la molestia de enojarnos. Ahí queda la nueva ocurrencia de CCOO como muestra de su rectitud. Estas siglas ya tienen bastante con lo que les cae. A saber cómo acabarán en esta organización y en la anterior cuando, de entre ellos, van algunos, cogiditos de la mano, a visitar a la muy nombrada jueza sevillana, a cantar. ¿Villancicos? No, precisamente.

A día de hoy, Otro Concurso Es Posible tiene para sí la satisfacción de haberos facilitado a todos los compañeros y compañeras de Andalucía la información con la que, quejosos afiliados e indignados docentes, habéis hecho hincar una rodilla --sólo una-- a estas cinco rémoras de la Educación pública no universitaria de Andalucía.

Tras la burla de la mesa sectorial queda al descubierto, una vez más, que no nos representan, nos eluden; que nos separan de la toma de decisiones, fomentando el manso clientelismo; que someten, tuercen o asordinan cualquier inicativa que no se ajuste a los particulares propósitos de los lobbies que los dirigen; que nos utilizan y embaucan para asegurar la perpetuación de sus privilegios; y que están, por encima de cualquier otro interés, al servicio de sus propios aparatos, en una a menudo sospechosa concordancia --si no connivencia-- con la Administración. Paz social, lo llaman.

El sindicalismo como instrumento de articulación social para la defensa de nuestros intereses es absolutamente necesario; estos sindicatos, no. Necesitamos con urgencia un tipo de sindicato que no se ve llegar y que, a lo peor, ya nadie espera; unificador, integrador, inclusivo, convergente, honesto y directo; cuya legitimidad emane del más universal e irrestricto sentido de la palabra Democracia; donde tengamos garantizados nuestro empoderamiento en la decisión, el control sobre nuestros representantes y nuestra libertad de comunicación, expresión y organización internas. Nada que ver con lo que actualmente nos ofrecen, en el sector de la Educación pública no universitaria de Andalucía, los mal llamados “representativos”, de quienes lo único que se puede tener por representativo es el ya mayoritario desprecio que suscitan en elecciones sindicales; una elecciones sindicales que, a meses vista, explicarían la vacua y taimada jugarreta que nos han gastado en la mesa sectorial, un desesperado, burdo e inútil intento de salvar el tipo.

No engañan a nadie. Ya no. Y estamos huérfanos. Si en esta entrada sólo se retrata a los dos sindicatos de clase, la de CSI-F, USTEA y ANPE es otra historia y merece ser contada en otra ocasión, por lo muy lejos que también se encuentran del ideario de encima.

Pablo J. Verde Martínez


Otro Concurso Es Posible (Delenda est Carthago)