domingo, 1 de mayo de 2016

El Concursillo

Después de cinco años denunciando y combatiendo desde esta plataforma la inhumana política de personal de la Consejería de Educación de Andalucía y la indolencia e ineficacia de las organizaciones sindicales, el concursillo es una realidad. Fuimos siendo conscientes, a lo largo de ese camino, de que nuestra esforzada misión era la de sacudir el árbol, cada vez más fuerte, para obligar a las rémoras a recoger las nueces. Sí, hemos luchado mucho por esto; pero NO PARA SÓLO ESTO NI ASÍ.

En primer lugar, hemos de llamar la atención sobre la gran mentira que difunden los agentes oficiales implicados, una mentira mansamente reproducida por todos los medios de comunicación: que el sucedáneo del concursillo pergeñado por la CEJA es una medida para la conciliación familiar y laboral. Y no lo es porque la solución no atiende sino que es absolutamente ajena a las circunstancias familiares de los participantes, de tal forma que entre los futuros beneficiarios ni estarán todos los que son ni serán todos los que estén. Por tanto, ha de quedar meridianamente claro que la CEJA va a seguir incumpliendo el mandato constitucional de protección social, económica y jurídica de la familia. En la próxima colocación de efectivos provisionales, Torretriana podrá otorgar una plaza provisional a quien ya tiene una definitiva, soltero y sin compromisos que ha adquirido su condición de funcionario de carrera recién acabada la carrera, antes que a una funcionaria interina de más antigüedad que aquel y con hijos párvulos y marido, familia a la que la Consejería torcerá y retorcerá la vida, en la próxima colocación de efectivos provisionales, obligándole a dolorosas decisiones que pulverizarán la unidad familiar y socavarán su economía. Pues óiganlo: eso es criminal y atenta contra un buen puñado de preceptos constitucionales y estatutarios. Pero acérquese doña Adelaida, si nos lee, al sillón o al escaño de la Sra. Consejera de Salud, Igualdad y Políticas Sociales y le susurra al oído lo que están haciendo en Educación, a ver cómo le mira su colega. O más bien, a ver cómo es capaz de mirarle usted a ella a la cara, luego.

Expresado con la misma propiedad con la que lo viene haciendo desde 2007 la Consejería de Educación de Castilla La Mancha en cada una de sus convocatorias autonómicas de concurso de traslados, el concursillo es una medida para la mejora de las condiciones de trabajo del profesorado, concepto este que, tal que así, se contempla en la LOE (2006), en la LEA (2007) y en el paquete de medidas para la convergencia de la Educación en Andalucía que aprobó el Parlamento de Andalucía en 2010.

Y bien es cierto que, si creemos en la honestidad del gesto de la CEJA y finalmente el concursillo resulta ser lo que parece, la mejora sería real para unos; pero en serio perjuicio de otros, por mucho que la medida quisiera satisfacer esa «política de personal de Google» que siempre hemos postulado. Entenderá la CEJA, por tanto, que no le demos las gracias porque, mal y tan tarde para tantos, se digne a resolver el problema que ella misma ha creado por desatender desde siempre las necesidades de conciliación del profesorado y habiendo dejado envenenar el asunto hasta lo indecible se decidan, ahora, a intervenir con cirugía radical al paciente, a vida o muerte, cortando... ¿por lo sano?

Porque calzado el voluminoso colectivo de funcionarios de carrera con destino definitivo entre el personal participante en la colocación de efectivos provisionales de cada curso, los grandes perjudicados por el remiendo serían los compañeros y compañeras con cargas familiares, funcionarios de carrera a la espera de primer destino definitivo y especialmente funcionarios interinos.

Dicho en plata: no habrá una justa y humana gestión de personal hasta que la situación familiar empiece a ser considerada y debidamente dimensionada por esa Consejería. Cuenten, los colectivos citados, con nuestra solidaridad y persistente demanda de medidas reales para la conciliación familiar y laboral así como una mayor flexibilización laboral para los funcionarios interinos aunque, a nuestro juicio, nadie mejor que ellos mismos. La debida atención y solución a nuestras demandas pasa por la necesaria unificación y articulación del colectivo docente reconquistando la voz y el protagonismo propios que el sindicalismo hodierno nos ha robado.

Insistimos en la absoluta necesidad de ampliar la concesión de comisiones de servicio al supuesto de conciliación familiar por cuidado de hijo menor y, ahora más que nunca, cuando se va a invitar a todo definitivo a adquirir de facto la situación de provisional y las diferencias entre funcionarios interinos y de carrera se desdibujan al dictado del ordenamiento jurídico de la Unión Europea, reclamamos una igualdad de trato real a todos los colectivos, como si de uno solo se tratara, porque lo son —asunto que trataremos en una entrada posterior—, y denunciamos la incomprensible negativa administrativa y la alarmante ceguera sindical a nuestra sempiterna demanda de libre elección de provincia para primer destino definitivo, una renuencia que nos sigue levantando todas las sospechas sobre el porqué del empecinamiento de la CEJA en un concurso de traslados que hace falsos definitivos en la otra punta de Andalucía para luego dar solución, veremos cuál, al problema que ella misma innecesariamente ha creado, tratando a esos mismos falsos definitivos como falsos provisionales. ¿A qué tanto fraude?

Sin, como poco, todas las medidas que aquí se apuntan no habrá paz para nosotros. Ni para la Consejería. Por conciencia. Así que ahora que los indicios señalan a que los compañeros y compañeras funcionarios de carrera definitivos tendríamos, en la próxima colocación de efectivos provisionales, algo cercano a la justicia que todos merecemos, permítasenos sentir y padecer por esa compañera del ejemplo de arriba, interina y madre, porque podemos poner caras, nombres y apellidos a ese ejemplo y merecen, todas y todos, más digno trato a una vida de verdadero sacrificio y acorazado amor que el que les dispensa esa Consejería.

Aún creemos que tienen más alma que aquellos Borgia, estos de Torretriana. Lo veremos.


Otro Concurso Es Posible (Carthago delenda est)

Ilustración de Echando una mano - Trabajo propioCC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=30153868